Monday, June 22, 2015

A Lecture

The professor continued his lecture with a calm, unexcited tone: “... as a matter of fact,the ultimate conundrum of human existence is the realization of our impossibility create matter. Nothing is ever lost or gone forever, matter only changes. Even when we discuss that big void in space in between planets, we are nothing but recognizing the impossibility to bring something entirely new into the stage. The universe is airtight filled.”

This particular evening I was by myself, no classmates nearby, and my struggle to stay awake through the lecture was making me concentrate more in creative positions to look -and stay- awake than to listen to the professor's arguments. If I had given a second thought to it, I would've realized that my efforts defeated the purpose of staying in that room. A part of me always believed that a sleeping listener is as good as an alert one. Some time ago a marketing department thought they could sell the idea that we could learn while dreaming. They did a better job in selling all the merchandise associated to it than to sell an idea that shortly after was abandoned in preference of other branding strategies. In my case, I that hopeless idea to convince myself of staying in class, regardless of my poor stamina.

Many times I questioned my gregariousness, my herd behaviour, my weariness. Was I in class just because I was supposed to? As I reviewed my arguments once more, my focus still travelling through a forgotten limbo of the mind, the professor's lecture re-entered -unannounced- into me.

“...we fight to give us credit for moving the sequences of matter and motion. We think we created art, when we just put in a certain order existing thoughts, existing materials: a song is just a sequence of motions in certain matter. Feelings are not far different from that. Artistic creation has more common with rearranging the furniture of our living room than it has with creation itself. Because we can't create we pretend that we can by fooling ourselves with that. We cannot create, we shall never be able to such thing. Only the ones who are aware of this, may attempt something even more dangerous: they seek power. Governance over the matter is the consolation of the ones who admitted that they can't be creating gods. But once we realize the true nature of power, that our capacity is truly all we have to make ...”

As subject shifted into an exclamation of revolutionary despair, my mind went back to it's latent state. It was a class of over a hundred and twenty students, but I heard nothing but some whispering gossiping, nothing that could wake me up.

The class that came to an end shortly after was the last time the professor was ever seen. Years later still remains a mystery. Some suggested a crime, some even suggested the possibility of a political murder. I personally thought that, unable to change it, the professor brought his whole argument to a consequent end. That night, while I was sitting in the bus in my way home, I went through the traces of notes I made for that class, only to find a small piece, almost a haiku, written by my hand, but not by me.

The world, the balance.
Sometimes to create
equals to destroy

Monday, August 25, 2014

Deber

Si pudiera cambiar el mundo, si tuviera todas las herramientas cognitivas posibles para hacer un cambio significativo en el mundo, por dónde empezaría? Dónde se encuentra el oscuro reducto del mal que debería ser combatido? Cuál es la trinchera en la que me gustaría pelear?

Pienso, medito, hago pocas cosas al respecto. Alguien dijo en algún momento “pensá en la cosa más importante que haya que hacer en este mundo, y si no estás luchando por lograrlo, entonces dónde estás?”

Cuál será la gran batalla de este siglo que ocupará la mayoría de nuestras vidas? Quienes serán los enemigos? Con quienes contamos a nuestro lado? Cuando llegue el momento, podremos discernir en qué orilla nos encontramos? Muchas veces por pereza u omisión decidimos aceptar la esclavitud y la mediocridad.

Necesitaremos ideas y encontraremos enemigos. Las ideas fundamentales, aquellas que nunca vienen de una mente fresca y descansada. Aún más, nunca vienen de una sola cabeza. Fruto maduro de miles de vidas entrelazándose entre sí hasta cubrir una ciudad gris y florecerla. Los enemigos vendrán solos. Tener enemigos es saber que algo se está haciendo. Algo indeleble.

Necesitamos ideas, y debemos ser prolíficos. No es fácil, pero lejos de ser luchadores incansables, hay que aprender a estar cansado y seguir luchando; como bien dijo Felipe. Hay que evitar las distracciones. Hay que hacer algo. A veces ni importa qué, con tal de que haya un resultado al final de este recorrido. En este mundo en necesidad, ninguna mano trabajadora será despreciada. Si no estamos trabajando para un mundo mejor, entonces deberíamos pensar en qué estamos malgastando nuestro tiempo.

No dejo de criticarme y ser duro conmigo mismo al respecto. Quizás sea un estudiante flojo, un falso y distraído lector, un charco tibio de agua dulce, pero estoy seguro de que mis magras habilidades pueden ser de utilidad para alguien. Nunca es tarde! Es preciso desterrar el mito de las vanguardias iluminadas. De genios no está hecho el mundo, ni solamente con ellos podremos cambiarlos.

Es preciso hacer algo, lo que sea. Hay que buscar un resultado, seguir intentando. Ser metódico hasta el cansancio. Poner cientificidad en nuestro arte. Me aterra pensar en el día que sea juzgado por lo que hice en estos años de juventud. Pero no se si me aterraría más ser juzgado por una tribunal, por la sociedad o por mí mismo, arrepentido de haber malgastado mi tiempo.

Wednesday, July 30, 2014

Letter to oneself

"Look, I know it's hard but I don't think it will get any easier from here. My routine is slowly getting disintegrated and, with it, all the traces of my past life.

I look back trying to find a reason for my need to write. I can't find anything. The way human minds fix and erase memories never stops amazing me. I am recovering from the amnesia of a present memory

I think of the times I lived exiled in that huge metropolis. I really try remember how does it feel to be diluted in a crowd, to be part of that wolf that eats her own breeding in order to survive. The weariness and the duties. I know, is not therapeutic to remember the things that are still pending, waiting for someone to accomplish them.

Weariness. Sometimes we feel so unable to deal with this present time that we seclude ourselves between these four walls of our human body. It is necessary that something happens in our lives! And sometimes is ourself that burst and blends into the real world.

Last night I found out that who I was -who I used to be- never existed. Never existed, yet it did happen. My life was a fact, but a fact that wasn´t true. I received true love from alien parents. My name wasn't mine. My story belonged to a group of people that have never seen me before. Their truth -my true story-hurted me more than the lies I have lived with my entire life.

I was expropriated.

How did I know that none of these was really mine?

I often dreamed of a cage. You know, like those cylindrical wire bird cages. This one was inside of a larger cage, which was at the same time inside of an even larger one.

Now I have to leave you forever. I am no longer you.

I often think that we have been looking at those cages for way too long. Even worse, I have the impression that we have been looking at them from outside."

Sunday, May 25, 2014

Carta para Cleto

Hoy buscaba escribir algo,
la inspiración estaba esquiva
Cleto te dejo esta carta,
en forma de poesía.

Había empezado una historia
sobre la esposa del suicida,
quería seguir otro cuento
pero resultó una porquería.

Puse la mente en blanco
para ver si una idea se caía.
Llevo ya casi dos horas,
y la hoja sigue vacía.

Para la próxima querido,
pongámonos una consigna,
la que quieras, yo me adapto
a cualquier cosa que decidas.

También quería contarte,
que empiezo un taller con Battista,
la primera clase es el martes,
sobre lo que escribir significa.

De paso aprovecho el momento,
Para ponerte un poco al día,
Se descompensó el Niño Jefe
Por razones desconocidas.

Parece que no fue grave
Pero tuvo que estar en la clínica
Haciéndose varios estudios,
Con todo lo que eso implica.

Espero que estés muy bien,
Y pronto tu pierna mejore
Ni se te ocurra correr,
Ya no estás para esos trotes.

Me voy despidiendo querido,
Que se está haciendo muy largo
Cuándo volvés por estos pagos,
Te estamos esperando.

Te mando un beso grande,
Hablamos por whatsapp
Espero te guste la carta,

Te dejo, me voy a bañar.

Wednesday, May 21, 2014

en tránsito

"Un amor real es como vivir en aeropuertos"
Charly García & Pedro Aznar

Cuando miro a través del tiempo y siento aquellos pasados convocados y extintos, no dejo de pensar en aeropuertos. Lugares limpios y educados, dominios difusos, carentes de nación.
Mi pecho se oprime al entrar por aquellos espacios restrictos, exclusivos. Los pasillos que discriminan viajeros de los otros, los pasillos que distribuyen destinos y fortunas. El aeropuerto es una gran cinta procesadora de saltos al vacío.

Las luces fluorescentes borran mi sombra, y solo dejan un vaho borroso que apenas se separa de mis pies. Contra mi pierna, una modesta mochila y, en frente, la compuerta.
Viajar es distinto a vacacionar. Un turista no es lo mismo que un viajero. El sentido último de andar en busca de algo que no se puede encontrar en el hogar es bien distinto de la mera idea de dedicar unos días al reposo del cuerpo en preparación al año que se avecina. Cuando viajo me sumerjo, mis emociones se agitan. Feliz y vulnerable a la vez. Viajar es una tarea emocional, ejercicio del tener miedo, gimnasia de la adrenalina. Un aeropuerto es por definición un destino perenne y efímero a la vez. Bien entendido, el aeropuerto es un espacio de reflexiones peligrosas.

Frente a la compuerta, los asientos son especialmente diseñados para ser incómodos. Y siempre un ventanal para apreciar la pista. El lugar del salto al vacío, de la caída hacia arriba. No se puede leer. La inquietud inunda y la espera es una tarea fundamental para la existencia del aeropuerto. Me ocurre que tengo una suma generosa de tiempo para invertir en absolutamente nada. No hay que ser eficiente, no hay tareas. Solo esperar. Vivir así me recuerda que yo debería ser un niño todavía, con nada en concreto por hacer, todo por explorar. Miedo de las cosas que nos dan miedo. Se me ocurre que en algún momento la vida renuncia a este estrés de la incertidumbre, se arrima a una orilla mansa y predecible.

Al igual que todas nuestras decisiones, el viaje es una fatalidad irreversible. En mi cabeza resuena Jack Kerouac. Nothing behind me, everything ahead of me, as is ever so on the road. Llaman por el parlante hacia mi compuerta. Mientras en fila espero, me pregunto cuántos sellos tendrá mi pasaporte cuando me toque dejar de viajar para siempre.

Friday, May 2, 2014

El último beso


Tenía el sabor agridulce de la pronta nostalgia, de un hasta luego que sería eterno. El cálido contacto de sus labios desentonaba con el gélido invierno que se respiraba fuera y se filtraba por las rendijas de ventanas y puertas.
Miró a su alrededor, escudriñando palmo a palmo el recinto. En la mesa más cercana, un grupo de mujeres bebía cerveza mientras contaban, jocosas, sus anécdotas de juventud. Más allá, un hombre sólo, joven y bastante apuesto, leía el suplemento deportivo del diario. El mozo se movía, veloz, tomando y sirviendo los pedidos, cargando bandejas con platos, vasos y sobras; recibiendo la propina de uno y llevando la cuenta a otro. Cercano a la puerta de acceso, un matrimonio y sus dos hijos adolescentes elegían con parsimonia una buena ubicación frente al televisor. En la barra, un viejo comía parado una porción de napolitana con moscato.
Demasiado alboroto. Volvió casi instintivamente la vista hacia él. Allí estaba, firme como siempre consumiéndose en la espera. Sabía que el adiós era inminente. Todos se lo habían aconsejado.
Se detuvo un momento para mirar el esmalte saltado de sus uñas y pensó que pintárselas sería una buena actividad para distraer la mente de la acosadora ansiedad que la invadiría. Porque después de todo la vida sigue, a pesar de…
Volvió a mirarlo por última vez, quería disfrutarlo con todos sus sentidos. Respiró profundamente para sentir en lo más hondo de sus fosas su rutinario perfume.
Lo tomó con su mano derecha y lo estrechó, doblándolo, contra el cenicero.

Allá va el último cigarrillo de tu vida- se dijo.

Monday, April 28, 2014

El prisionero

En la terraza descubierta de de un edificio,un hombre fumaba y pensaba en su angustia por no tener nada que decir.
Fumaba y pensaba. La angustia tenía otro origen, pero a ella se le sumaba ese no tener nada que decir al respecto. O bien no tener cómo hacerlo. Jamás había pensado en el poder subversivo de las artes hasta el momento en que no pudo barrer esa viruta de su estómago, de no poder gritarlo para ser escuchado.
Sufría -siempre en silencio- por una injusticia o un amor, que bien se sabe que son mas o menos la misma cosa. Miraba un punto fijo y distante. Quizás una antena con una luz en su cima, que titilaba intermitente. Miraba y desenfocaba sus ojos. Ahora todo eran tonos oscuros de densidad almibarada, y la luz que aparecía como una mancha gorda y desteñida. Una gelatina, pensó él. Era como mirar bajo el agua de un lago oscuro y transparente. Mientras tanto seguía con la mente en estado de vacío absoluto.
Interrumpió su mirada dislocada el humo del cigarrillo que se le vino a los ojos cuando le dio una penúltima pitada. El eco distante de la autopista le daba a la noche esa impresión de jungla distópica e infernal. Y una brisa suave y fresca, bien porteña, como para recordarle que no todo era un producto humano. A pesar del nuevo edificio de la compañía de seguros, todavía podía ver una mitad del cartel publicitario que su abuelo había levantado hace sesenta años.Todos sabían que no era cierto, pero él insistía en que aquel había sido el primero en levantarse en la ciudad. Él ni entendía el concepto: poner la imagen de un Granjero y designar un nombre para el arroz le parecía ridículo. No es un nombre, es una marca, le dijo uno de sus compañeros.
Con sus luces reflectores, el cartel que su abuelo había ayudado a levantar derramó nuevas sombras. Sin saberlo, el abuelo había clamado toda su vida ser artífice de la nueva corrupción.
De a poco, esas marcas dejaron sus rostros humanos para comenzar a vender fantasías, mundos mejores o bien comercialmente más agradables. Se acordaba del auto que habían comprado sus padres cuando tenía 6 años. Sufrían sus expensas pero cada vez que iban a salir de paseo su padre se asomaba cantando esa canción con la que anunciaban el modelo en la radio.
No tardaron demasiado para que empezaran a reclamar lealtades, que hiciéramos cosas con su nombre, en su honor. Nuestras actividades comenzaron a estar estampadas, vigiladas en secreto. Sin darnos cuenta empezaron a haber cosas que no podíamos pensar, hacer o mencionar sin ellas.

Y todo fue tan real y paulatino.

La luz roja de aquella antena seguía emitiendo señales a la nada misma. El cigarrillo estaba consumido y moría en la vereda. Desde la terraza, el hombre seguía mirando a la única luz que permanecía encendida. El apagón en la ciudad era total. Un problema o bien un ataque. ¿terrorismo subversivo? Pensaba mientras lloraba en silencio. Quería ser parte de esa tranquilidad que sabía que sería breve. Quería sentirse liberado, ser un eufórico presidiario que sabe que logró escapar. O un niño cuando sale de la escuela. Pero no podía. No podía ser libre en esa oscuridad. Quería volar, y no sabía cómo hacerlo. Quería pensar y no tenía motivos para hacerlo. No podía recuperar su voz, no tenía nada que decir.

Entonces, prendió otro cigarrillo y se limitó a esperar en angustia y silencio a que volviera la luz.